Lino Enea Spilimbergo
Lino Enea Spilimbergo

Ne esta ocasión vamos a estar hablando un poco sobre el que es considerado como uno de los grandes exponentes del arte argentino, por supuesto que nos estamos refiriendo al pintor y grabador Lino Claro Honorio Enea Spilimbergo.

Este celebre exponente de la pintura argentina nació en la ciudad de Buenos Aires un 12 de agosto del año 1896. Sus padres fueron Antonio Enea Spilimbergo y María Giacoboni.

Durante los primero años de su vida sufre un acontecimiento bastante grave. Ya que cuando se encontraba en un viaje rumbo a Italia junto su familia es afligido por una seria pulmonía. La cual lamentablemente le deja secuelas y pasa a convertirse en asma.

Ya de regreso en la ciudad de Buenos Aires, en el año 1902, comenzó propiamente sus estudios primarios y artísticos.

Las primeras lecciones de dibujo las recibió en la Escuela Industrial de la calle Salguero, y posteriormente en el año 1915 ingreso en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Tan solo cinco años más tarde, Spilimbergo ya tendría en sus manos su título de profesor.

Gracias a esta formación enfocada en el estilo clásico de la pintura, Spilimbergo fue capaz de impregnar de un realismo inigualable a sus primeros paisajes y escenas costumbristas.

Breve reseña histórica del gran Lino Enea Spilimbergo

Terraza
Terraza (1930) de Spilimbergo
La planchadora
La planchadora (1936) de Spilimbergo
Figura o Retrato de Muchacho
Figura o Retrato de Muchacho (1942) de Spilimbergo

En el año 1925 Spilimbergo cuenta con la increíble oportunidad de exponer sus obras en el Salón Nacional de Bellas Artes, evento en el cual resulta ampliamente alabada. Tanto es así, que obtiene el premio único al mejor conjunto con las obras llamadas “Vieja Puyutana”, “Descanso”, “El ciego” y “Paisaje andino”.

Es gracias a este premio que es capaz de plantearse seriamente un primer viaje a Europa, el cual estaba siendo bastante ansiado por el artista. De esta experiencia estaba buscan ampliar en gran medida sus conocimientos y formación académica en el arte.

El objetivo principal de Spilimbergo, era en un principio pasar por países como Alemania, Italia y Francia para poder así obtener de primera mano una mejor perspectiva del arte de los pintores en el viejo continente.

Es precisamente en este años (1925) cuando Spilimbergo obtiene el segundo premio de pintura en el Tercer Salón Libre de Otoño de La Plata, además de poder exponer en el Primer Salón Universitario Anual de dicha ciudad.

Al cabo de poco tiempo ya en el año 1926, Spilimbergo se traslada para vivir en la capital francesa, Paris. Lugar donde se dedica a estudiar con André Lothe, quien sería una fuerte influencia en su obra. Merece la pena resaltar que desde 1927 comienza a exponer en absolutamente todo los salones de arte argentino sin interrupción hasta 1943.

A partir del año 1935 pasa a ejercer funciones de profesor en la Academia Nacional de Bella Artes, lugar en el que tienen la oportunidad de convivir con muchos de los artistas que irían formando la escena de la pintura argentina en los años venideros.

En el año 1937 la sorprendente trayectoria de Spilimbergo estaría recibiendo doble conmemoración, ya que fue el ganador del primer premio del Salón Nacional Argentino, además de recibir la medalla de oro grabado, junto con el premio de pintura en la Exposición Internacional de París.

Para este momento de la vida de Spilimbergo, ya se encuentra totalmente consagrado como uno de los maestros de la escuela pictórica de Argentina. Se le reconoce además una inalcanzable labor pedagógica desde su cargo como director del Instituto de Arte de la Universidad de Tucumán.

Analizar la obra de Spilimbergo es un verdadero placer, se le suele catalogar como un pintor neoclásico, pero la verdad es que se logran ver tal cantidad de detalles y elementos distintos que solo se puede acordad como contante una sostenida base en el dibujo de su obra.

Esto responde a la visión de lo que se podría pensar es un escultor, sus piezas cuentan con tal cantidad de detalles que vemos destellos de una visión cubista. Además de ciertos toques que provienen de los pintores con temas metafísicos italianos.

Todos estos rasgos constituyen junto a un fuerte equilibrio y estructura una de las mejores formas de identificar el increíble arte con el cual nos dejó Spilimbergo.

En los cuales la figura humana y los paisajes se convirtieron indudablemente en sus temas principales. Basta con ver obras como: Terraza, La planchadora, Paisaje Chilecito o La chacra.

 

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