Cuadros de El Greco

El Greco a lo largo de su vida residió en cuatro grandes ciudades, Creta, Venecia, Roma y Toledo donde finalmente se establecería y seguiría trabajando toda su vida. Después de su paso por Roma la influencia de Miguel Angel y Rafael en su estilo manierista es innegable. Pero también lo son las influencias de Tintoretto y Tiziano en muchos de sus óleos. Ha pasado de ser tratado como un loco excéntrico y marginado en los años posteriores a su muerte a ser reconocido como uno de los mejores pintores de la historia en el último siglo.

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El Greco

Doménikos Theotokópoulos nacio en Candía en 1541 y murió en Toledo en el año de 1614, conocido también como el Greco, fue un pintor del final del Renacimiento que acabó desarrollando un estilo muy personal en sus mejores obras ya en su madurez.el greco

Varias de sus obras se componen de grandes lienzos para retablos de iglesias, numerosos de sus cuadros eran para instituciones religiosas. En sus primeras obras maestras españolas se nota la influencia de sus maestros italianos. A pesar de esto, pronto desarrolló un estilo mucho más personal diferenciado por sus figuras manieristas asombrosamente alargadas con iluminación propia, delgadas, fantasmales, muy expresivas, en ambientes indefinidos y una gama de colores buscando los contrastes.

Este autoretrato que podemos observar a la derecha lo realizó a la edad de 55 años con su inconfundible estilo manierista. Estilo perfeccionado durante su estancia en Venecia a través de la observación de las mejores obras de los grandes maestros del manierismo como Tiziano y Tinttoreto. Estaba quizás en el mejor momento artístico de toda su dilatada carrera en las bellas artes.

Entre los cuadros de El Greco más notables está:

El caballero de la mano en el pecho

Autor: El Greco, hacia 1578-80
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Estilo: Manierismo-
Tamaño: 81,8 cm × 65,8 cm
Localización: Museo del Prado, Madrid, España.

Esta obra es uno de los retratos españoles más conocidos en el mundo. Es un caballero con la mano en el pecho mirando al espectador como si hiciese un pacto con él.

Este hombre está vestido de manera  elegante y lleva una espada dorada. De oro es también el medallón con cadena que lleva. En su tiempo se convirtió en la representación clásica y honorable del español del Siglo de Oro. La postura de la mano parece un gesto de juramento.

Magdalena penitente

Autor: El Greco, 1576-1578
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Estilo: Manierismo.
Tamaño: 164 cm × 121 cm
Localización: Museo de Bellas Artes, Budapest, Hungría.

La figura de la santa se recorta sobre una roca, envuelta en un gran manto azulado que deja expuestos sus hombros. Con una calavera y los Evangelios en la mano, también tiene el aceite con el que ungió a Jesucristo.

El rostro de la santa en esta pintura recuerda a Tiziano, aunque el pintor empieza a desarrollar su estilo propio por medio de crear una figura amplia y estilizada, pero con dedos largos y huesudos. Aunque el ambiente general del cuadro es típicamente veneciano, el estilo de El Greco ha comenzado a particularizarse.

 

Las lágrimas de San Pedro

Autor: El Greco, 1580-1586
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Estilo: Manierismo.
Tamaño: 109 cm × 90 cm
Localización: Bowes Museum, Barnard Castle, Reino Unido.

En la obra, podemos observar que San Pedro se encuentra cobijado bajo la roca de una gruta. Del lado izquierdo de la pintura podemos apreciar un paisaje abierto donde se sitúa una escena seguidamente posterior a la resurrección de Cristo. Al frente de un fondo rocoso, cubierto por la luz fría del amanecer, aparecen representadas dos figuras pequeñas.

El entierro del señor de Orgaz

Autor: El Greco, 1586-1588
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Estilo: Manierismo.
Tamaño: 480 cm × 360 cm
Localización: Santo Tomé de Toledo, España

Es un cuadro pintado con el estilo manierista inconfundible de El Greco. Fue realizado para la iglesia de Santo Tomé de Toledo, donde aun permanece y es considerada su mejor obra. La pintura representa el milagroso momento en el que San Esteban y San Agustín de Hipona se aparecieron para dar sepulcro a Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de la villa de Orgaz, en la propia iglesia de Santo Tomé, como premio por su vida ejemplar de devoción y cristianismo. Le encargaron esta obra en 1586, más de dos siglos después de los hechos que en óleo plasmó.

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